¡Nadie está exento de nada!

 

Por Mayerlis Mejía Jiménez




Nadie está exento de nada”, hoy por hoy es una frase muy coloquial y frecuentemente utilizada, la cual, si miramos y analizamos a fondo, nos obliga a que debemos estar listos y prepararnos para manejar las eventualidades, lo cual, en primera instancia, implica que tenemos que cambiar nuestro chip y empezar a adoptar un pensamiento y una actitud enmarcada bajo una cultura preventiva, porque lo que nosotros sepamos o hagamos marca la diferencia en un momento de emergencia.
Una emergencia puede resultar de cualquier instante y de cualquier lugar y si bien es cierto, nosotros los seres humano no somos omnipotentes para solucionar todos los problemas, pero si podemos planificar y prepararnos para la mayoría de los casos, porque al estar preparados y con un plan previamente establecido podemos minimizar los posibles daños que pueda generar una emergencia.
Hoy en día las organizaciones, independientemente de su naturaleza, están expuestas a riesgos y amenazas que son propias(os) de la realización de sus actividades, las cuales, se estima que en cualquier momento pueden generar una situación de emergencia y llegar a poner en riesgo no solo a las personas sino también a los procesos, a los sistemas y al medio ambiente. Es por ésta razón que las organizaciones asumen medidas y acciones enfocadas a dar respuesta a posibles eventos de emergencia, así como a la prevención y al control de los riesgos; en otras palabras, como medida de protección - y, de hecho, dando cumplimiento a la legislación -, las organizaciones establecen Planes de emergencia cuyo objetivo no es otro que minimizar la severidad y las consecuencias de los posibles eventos que puedan presentarse.
Un Plan de emergencia, es una miscelánea de procedimientos, acciones y estrategias anticipadas que se realizan en función de las actividades y los riesgos propios de cada organización y nos permiten prepararnos para, adecuadamente, afrontar emergencias y para procurar así minimizar la probabilidad de ser afectados si ésta ocurre.

Cuando nosotros hablamos de planes de emergencia no podemos limitarnos a creer que el logro de los objetivos de éstos depende exclusivamente del grado de capacitación bien sea técnica o profesional de los que lo ejecutan; el desarrollo humano y el trabajo en equipo también son factores elementales, es decir, todo el personal debe estar implicado en el alcance del plan (diseño, administración, ejecución y control) y todos deben estar concienciados de que es necesario tener una cultura preventiva, es por esto que la divulgación y la difusión de éstos planes es uno de los puntos más importantes a tener en cuenta, ya que si el plan de emergencia no es del conocimiento de todas las instancias de la organización éste no tendría razón de ser.
La difusión de los planes de emergencia son un trabajo de comunicación y capacitación, dejando claro al personal de la organización que no es algo que va quedar en un simple documento, sino que se realizaran simulacros y actividades en las que todos deben estar involucrados…. Y justamente en éste punto es donde aparece el HSEQ como figura relevante e indispensable y apoyo vital a lo largo de todo el Plan de emergencia ya que es la persona idónea para realizar el acompañamiento en la implementación, articulación y consolidación del mismo, y además de ello, el HSEQ es de alguna manera la persona indicada para la socialización del plan y garantizar que los distintos cargos y procesos que existen en la organización lo conozcan en todas sus fase, prevención, mitigación y respuesta (PMR).

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